Partimos con un tentempié de salmón ahumado que el Hugo suele comprarle a un traficante en el Estadio Español.
Luego subimos el primer video a Youtube y lo pusimos en esta página.
Fernando anuncia: “Hoy vamos a cocinar el falso conejo. No sabemos por qué le habrían puesto ese nombre”. Luego se larga con una anécdota de reemplazo: “En Bolivia, hubo un presidente, Hernando Siles. En su matrimonio tuvo 2 hijos brillantes. Jorge Siles Salinas-Vega, y Luis Adolfo. Y este doctor, Hernando Siles, tuvo un hijo por fuera del matrimonio, que era Hernán Siles Suazo. A pesar de ser ilegítim
o igual llegó a ser presidente. Este era de izquierda, fundador del MNR. Fue vicepresidente y luego presidente. Y entre las rencillas de la política, como no era hijo legítimo, a le pusieron el apodo de “el Falso Conejo”. Su gobierno fue nefasto, incluso tuvo que dejar el gobierno un año antes. En su gobierno llego a tanto la hiperinflación que iban a comprar al supermercado con la plata en bolsas. El periódico llegó a costar 350 mil pesos”.
Luego aclara que ésta también “es una comida del coyasuyo. Es rica y es fácil. Es en base a res, es relativamente rápido, 30-35 minutos”.
“Pero dentro de las dificultades, está clasificada como fácil”, insiste.
Ingredientes como para cuatro personas:
- ¾ de kilo de carne de res: pollo ganso cortado delgado, o la escalopa, que es la ideal.
- Una taza de arvejas peladas
- Una cucharadita de aji amarillo molido
- ½ cucharadita de comino
- ½ cucharadita de pimienta (blanca o negra)
- 1 taza de pan molido

- 2 cebollas
- Un diente de ajo finamente picado
- 4 papas
- 1 cucharadita de orégano
- Otras 2 cebollas
- 2 tomates
- 1 cuchara de perejil finamente picado
- Aceite
- Y sal (a susto)
Lo primero es picar la cebolla de manera menudita.
Y freírla en aceite (que cubre el fondo de la olla) hasta que adquiere el toque transaparente. En
una olla se le agrega el ají, pimienta, comino y orégano. Se hace cocer por 5 minutos.
Luego se pica el ajo, muy fino, y se echa al sofrito.
Después se agrega a eso las arvejas y 4 tazas de agua, y se deja cocer (tapadito) hasta que la arveja esté blanda (“pero no deshecha!”). Tiene que hervir a fuego moderado a fuerte.
LA CARNE
Aparte de esto se hace la carne. Hay que apanarla y freírla en aceite. Para que el pan se quede en la carne hay que machucar la carne con un moroco o morterito, para que quede con hoyitos.
Después las apanas y las fries en sarten con aceite caliente, y una vez que se frien, se pasa a la olla donde las arvejas con el sofrito en fuego medio.
Aparte se prepara la salsa. Esto es cebolla picada en pluma, tomat
e en cuadraditos, que adorna el plato, y un poco de perejil.
Se acompaña con una papa.
"Mi mamá no me dejaba salir de la casa, por eso aprendí”, cuenta Fernando, mientras el asunto se cocina.
No había una mujer en casa para que le enseñen estas cosas de niñita?, se pregunta la audiencia machista en silencio.
“Mi hermana se fue a Ginebra, en Suiza, explica Fernando, a estudiar con una beca de la Fundación Patiño y cuando se graduó de bachiller se fue a estudiar física cósmica en EEUU y ahí se quedó, en el MIT. Luego se fue a Alburquerque en Nuevo México, a una planta de observación meteorológica. Y así, una noche, descubrió una galaxia”.
“Fernando, me ayudas!”, me decía mi mamá. “Hoy día vamos a cocinar una cosa rica. Y yo decía, ‘vieja de mierda, ya me agarró’. Toda la mañana. Era una rutina, no era cocinar sólo de vez en cuando. Y partía: “Pon agua en el bañador, para calentar agua en el sol”. ‘Trae tus camisas, t
e voy a enseñar a lavar camisas’. Mis amigos me venían a buscar, y yo nooo, eehhh, tengo diarrea, o ‘ehh tengo que ir a pescar con mi papá’ (y no pescaba ni un resfrio). Sólo después de misa, tenía permiso para irme a la matinal y comprarme salteñas”.
La vieja era como de película. “Una vez estábamos esperando la micro, y yo estaba mascando el chicle. Me lo trago y empiezo a llorar. Y había un yocalla al lado, y mi mamá se da vuelta y le suelta un sopapo sin siquiera preguntar”. Risas.
“Una vez se separaron mis papás. El se fue a una casa chica en la misma cuadra. Yo le dije que me quería ir con mi papá. Craso error”. Se le redobló el infierno. “Sólo cuando me fui a estudiar a la argentina pensé: “Ufff Se acabó la condena de 17 años y un día".
“Con la Julia Urquidi (la mítica tía Julia, inspiradora de La Tía Julia y el Escribidor, de Varguitas) fui a un motel. Después de un matrimonio. Se había inaugurado el único motel del Bolivia, y decía que hacían cola. Vamos a tomarnos un trago, le propusieron al Fernandito. Pero tomamos un trago y nos fuimos para la casa”.
"Aaaaaaai anjicho, suspira la galería. No entendió el mensaje.
Pero Fernando se encarga de explicar: “Julita era 20 años mayor. Era igual de linda que la Sarita Vásquez a esa altura”, sentencia lapidariamente.
Eso es todo por hoy. El falso conejo está listo y nos vamos a la mesa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario